domingo, 11 de octubre de 2009

Mi aventura de ser docente.

Considero que realmente es la aventura de mi vida, estoy comprometida con ella, porque considero que soy afortunada de trabajar en algo que me gusta.
Al leer el inicio me hizo recordar tantas cosas, situaciones que con el tiempo olvidas (a mí me paso que se me acabo la información que llevaba, no sabía planear la sesión y explique muy rápido, termine 25 minutos antes y como no sabía que hacer, los dejé salir, todos me veían como diciendo “Estas loca” y pedí permiso para irme porque no soportaba la vergüenza de lo sucedido, ja, ja, ja… Ahora ya conozco diversas habilidades y técnicas que me ayudan a reforzar la información, pero en ese momento no, quería que me tragara la tierra). Esta situación es de las más sencillas, pero me ubican en mi lugar ahora que las recuerdo. Además como aprendemos de nuestros errores, la mayoría de las veces perjudicamos a otros y cómo cuesta reconocerlo, o bien, pedir un consejo o escucharlo sin sentir que es una crítica.
Cuanta razón tiene Esteve, cuando señala “Era su vida pensar y sentir, hacer pensar y sentir” considero que es la finalidad de todo maestro, el sueño de ejercer la docencia, poder formar personas críticas, con metas en la vida, con necesidad de aprender y aplicar sus conocimientos, ser innovadores, creativos, que luchen por sus valores y distingan lo que es bueno para ellos.
¿Cuántos compañeros hemos visto empezar, con el mismo entusiasmo para enseñar y no seguir en la docencia? Porque tienen razón hay que tener Vocación para ser Maestro, no basta la necesidad económica o laboral. Hay que necesitar sentir la emoción de empezar cada semestre, la incertidumbre de si habrá o no empatía con el grupo; si ya tenemos antecedentes de ellos en desempeño y actitud; es más fácil planear el desarrollo del módulo ya que tratamos de aprender de nuestros errores y los de los demás.
Pero…cuando son de primer ingreso ¡Es tan difícil!, hay que convencerlos que son valiosos, que tienen la capacidad, que vale la pena que sigan estudiando y concluyan su bachillerato. Generalmente ingresan desmotivados, con baja autoestima, obligados por sus padres y buscando excusas para culparnos por no querer seguir estudiando.
Y que decir cuando planeamos la sesión, tomamos en cuenta las características del grupo, llevamos material didáctico, vamos entusiasmados por ese tema, y…… ese día nada funciona, el grupo esta peleando todo el tiempo, no hay interés, están presionados por otro módulo (ya sea armando el portafolio de evidencias o preparando la evaluación), o ¡¡¡Toca partido de la Selección Nacional!!!. A mi me tocaba siempre esta situación con un grupo de automotriz, sólo iban 10 personas (cuando mucho) y los demás ¡¡Sus padres justificaban la falta!!, Ahora lo recuerdo y me da risa…pero en ese momento por más medidas que aplicaba, actividades que planeaba y avisaba con anticipación que valían más, no entraban, era muy frustrante.
Pero justifica ser maestro cuando explicas un tema, les interesa, te apoyan con su trabajo de investigación, estudian y la hora de sesión pasa muy rápido. También cuando hay dudas y ¡te preguntan!, aplican la información, platican en su casa lo que aprendieron, te dicen los comentarios de su familia. Es cuando todo vale la pena, cuando no importan las horas que trabajaste en preparar la sesión, el material, los ejercicios, en leer sus trabajos y comentarlos, e integrar la evaluación , es cuando dices ”SOY MAESTRA”.” Mi trabajo es útil, aún cuando vaya contra la corriente a alguien le va a servir lo que le enseño”

1 comentario:

  1. Qué tal Carmen sigo comentando.
    Tu andar docente empieza con dificultades, como a la mayoría de todos no ha pasado, lo importante es la mejora continua que manifiestas y, lo fundamental en la docencia, que a pesar de los tropiesos, no hay más que seguir motivando, orientando y convenciendo a los jóvenes a que le encuentren sentido al estudio.
    Me gustó el cierre de tu aportación, no importa el esfuerzo, ni el tiempo de dedicación en preparar materiales de apoyo o en escuchar a los jóvenes, lo importante es ayudarlos a comprenderse y a entender su mundo,
    esto es ser docente de EMS.
    Atte. Pablo Moreno Beltrán

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